Practicando paciencia

Pues aquí estamos, en frente de mi caballete, rodeada por los otros muchos caballetes, escuchando los toques del pastel al papel, y muchos pasteles dispersos alrededor. Una sensación de cosquillas y algo brillante bailando adentro. Cuando termino el trabajo, estas partículas coloridas están por todas partes, en mi ropa, mi cabello, mi té, mis mejillas, mi nariz, mis uñas, mis palmas, como si esto seria una parte del ritual de interconexión con mi modelo. Lo mejor de esta práctica es el aprendizaje de la paciencia. Sin velocidad, sin trazos expresivos, sin colores brillantes o tonos intensos. Todo tiene que unificarse. No es una tarea fácil para una personalidad vibrante 🙂

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